Comibam Bolivia

familia

¿Cuál es el plan de Dios para su familia aquí en la tierra?

Las escrituras dice en Efesios 1:4-5 “según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor, habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad¨   (Efesios 1:4-5)

Fue, lo es, y será desde la eternidad su plan de tener una familia.

Entonces, ¿dónde fue el inicio de este plan extraordinario?

Para cumplir este plan, Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló aliento de VIDA. Adán, fue su nombre, hecho a su propia imagen y semejanza. Lo estableció en medio del huerto del Edén, un hermoso hogar para poder vivir en comunión con Él.  

Para que Adán sea completo y un reflejo del Padre, le hizo dormir profundamente y sacó de su costilla le hizo a una mujer…para que juntos el varón y la mujer reflejen la unidad del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. El creador de todo.

Ambos vivieron en el hogar plantado y formado por las manos de su Padre quien venía y caminaba con ellos para estar en perfecta comunidad e intimidad con sus hijos.

Hasta que un día el hombre decidió pecar por su desobediencia y de esta manera, Adán y Eva fueron echados de su primer hogar y separados de su Padre, pero aun así El plan de Dios siguió en pie. Desde la eternidad su deseo fue tener una familia.

A Abram le hablo un día y le dijo, ¨Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré; y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.   Y se fue Abram, como Jehová le dijo.  

Años más tarde, Dios le dijo a Moisés: ¨Y que me hagan un santuario, para que yo habite entre ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis” (Ex. 25:8-9)

Y Moisés construyó con los descendientes de Abraham a lo que sería la casa de Dios donde el Altísimo estaría presente con el hombre y la mujer en comunión.

Pero por causa del pecado no pudo ser como el primer hogar tan perfecto e íntimo y en plena comunión.

Ahora había división. El Padre tuvo su propia habitación con división y separación para mantenerse separado del pecado de sus hijos por una cortina y solo se podía tener relación por medio de sacrificio, muerte, derramamiento de sangre para hacer remisión y purificar de las manchas que dejan la desobediencia. Porque un Dios Santo perfecto no puede tener contacto con nada impuro.

La segunda casa el tabernáculo del Padre con su pueblo fue una manera de que Él pueda morar, con Israel y con todos los descendientes de Abraham y así estar en plena comunión y con relación íntima, como lo es entre un esposo con su esposa.

Pero la esposa Israel mostró infidelidad al amado Esposo YWH y la prueba de esto se mostró cuando decidió crucificar y rechazar al mismo Jesús quien vino ofreciéndose como el Mesías el Salvador del mundo para volver a la perfecta comunión y unidad.

Al derramar su sangre perfecta de Dios hecho hombre Jesús se presentó a Dios Padre como el sacrificio redentor para poder romper la cortina creada por las manchas del pecado para que el hombre y mujer podrían entrar una vez más a la misma presencia del Dios creador y disfrutar una plena intimidad, comunión, y amor como jamás se habría tenido desde ese jardín de Amor.

El Espíritu Santo vino a vivir en el ser de cada humano que decida aceptar el regalo de redención que Jesús ofrece por su sangre derramado en la cruz y llegamos a ser su Hogar terrenal de Dios mismo Padre, Hijo y Espíritu Santo en perfecta unidad.  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros”. (I Co. 6:19)

Aquí es donde vivimos nosotros ahora somos la casa de Dios gracias a su sangre derramada en la cruz.

Pero ahí no termina la historia, es claro que hay otro hogar donde Jesús mismo reinara con su esposa.

Y vi tronos, y a los que se sentaron sobre ellos les fue dado juicio; y vi las almas de los decapitados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años.  (Ap. 20:4-5)

Y este hogar también se destruirá por desobediencia y rebelión y terminará con su gran Plan de nuestro gran Padre y Rey. Cuando Él establezca la Ciudad Jardín eterna para morar y vivir por la eternidad donde no hay muerte, ni separación, ni sufrimiento, ni problemas, ¡MISIÓN CUMPLIDA!

Y me mostró un río puro de agua de vida, límpido como el cristal, que provenía del trono de Dios y del Cordero.  En el medio de la calle de ella, y de uno y de otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán; y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lámpara, ni de luz de sol, porque el Señor Dios los alumbrará; y reinarán por siempre jamás. (Ap. 22:1-5)

Y ahora a esperar para responder a la siguiente pregunta. ¿Cuál es el comportamiento de una familia real?

Jonathan Steele